Boda a la vista.
Cuando nos libramos un año sin ninguna boda estamos como raros... Porque es imposible tener vida social y que no te inviten (o tener familia, claro)
Para mí este año van a ser dos y en épocas diferentes (primavera y otoño) así que aunque no tengan nada que ver los invitados me toca comerme la cabeza y pensar en nuevo modelito.
Porque sí, me encanta tenerlo todo bajo control, odio ir con las prisas de última hora y ya desde la semana antes tengo colgado todo en el vestidor (incluida la ropa interior) para que no me falte nada. Soy una maniática en ese sentido.
Pero hay unos trucos que nos pueden guiar a la hora de ser una invitada perfecta y no tener caos ese día en concreto.
¿Empezamos?












